viernes, 16 de septiembre de 2016

Escocia. Dia 2, Castillos de Elcho, Huntingtower, Scone palace, Stanley Mills y Pitlochry

Saliendo desde St Andrews, nos quedamos cerca de Newburgh; a escazas millas de Perth.  Fue así como salimos de la región de Fife y entramos a Perthshire.
Según lo acordado el día anterior visitaríamos el castillo de Elcho, el cual era nuestro segundo castillo por visitar después de haber estado en el castillo de Edinburgh. Esta visita fue fantástica para mí, este castillo estaba casi vacío de visitantes y además de hacer más agradable esto; converse con la encargada de los ticket. Ella me recomendó comprar un ticket global por  £ 30 y con él, podríamos visitar 3 días cualquier castillo que estuviese en el convenio, dentro de los próximos 5 días hábiles. Por eso haciendo un cálculo rápido, de lo que queríamos ver y nuestro tiempo nos resulto conveniente. Se debe tener en cuenta que la entrada a un castillo conocido como Stirling o Edinburgh cuestan por si solo  £15, y además teníamos entradas para ingresar a varios otros castillos cuyas entradas oscilaban cerca de los £8.


Visitando el castillo de Elcho se puede tener una idea de cómo vivían los nobles,  personas adinerados de aquellos días. Bellos detalles en sus recamaras y adornos demostraba la clase que eran.

Luego de una hora de visitar este castillo, nos dirigimos al castillo de Huntingtower. Cuya estructura estaba bien preservada y a pesar de que este castillo fue construido en dos etapas distintas, ambas se combinada de forma natural. Este castillo también tenía pocas visitas, incluso la encargada de este, nos comentaba que éramos al menos los primeros chilenos de esta temporada 2016. A este castillo ingresamos con el mismo ticket global que habíamos comprado ese mismo día en la mañana en el castillo de Elcho.

Luego rápidamente dimos una vuelta a la ciudad natal de Ewan McGregor, Perth. En donde también destaca la figura de  John Knox.


Saliendo de Perth, pasamos por el Scone Palace. En donde su majestuosa entrada solo nos adelantaba de los hermosos alrededores que posee y que nos remonta épocas en donde los palacios reinaban en Escocia.    

Luego fuimos  Stanley Mills, antigua fábrica de lana que tenia la particularidad que estaba situada a un costado del rio Tay, usaba la fuerza del agua para hacer funcionar sus maquinarias.  Este lugar representa en muchos aspectos lo que la revolución industrial significa (grandes maquinas, trabajadores hacinados, menores de edad trabajando, dependencia de la industria, etc).

Finalmente nuestro día, finaliza en la pintoresca ciudad de Pitlochry. Ciudad conocida por su festival de teatro y por la hidroeléctrica cercana a ella. Esta ciudad nos gusto mucho.  Aun que básicamente era una sola calle central, su arquitectura invitaba a quedarse más tiempo.



Fue aquí donde por primera vez probamos los Fish and Chips. Plano que nos repetiríamos varias veces más tarde.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Escocia, Día 1 . Segunda parte. St. Andrews

Salimos desde Edinburgh a eso de la 16:00hrs, El día era perfecto para comenzar nuestro viaje soñado por Vanessa y si bien fui un poco escéptico de las bondades de Escocia en un principio, diría que también era soñado inconscientemente para mí.  

Aquella sensación de comenzar un viaje  a lo desconocido es ambivalente. Por un lado está la emoción de no saber que esperar y al mismo tiempo la incertidumbre de lo que vendrá.

Tomamos con toda esta adrenalina el auto y conducimos fuera del centro de Edinburgh para comprar en un supermercado algo para comer durante el camino. Es digno de destacar la diferencia de tamaño entre los supermercados en Chile y Escocia. Siendo mucho más pequeños en Escocia,  aun que no encontrando tanta gente comprando en ellos, ni extensas filas antes de pagar en caja. Lo que hacía esto un trámite mucho más agradable que en Chile.


Manejamos por la ruta A90 cruzando el gigantesco puente de Forth Road Bridged y enseguida tomamos dirección a St. Andrews por la ruta M90. Cruzando el puente con nerviosismo por ser los primeros kilómetros en autopistas,  nos encontramos con un tráfico lento y a minutos detenido, producto de arreglos en los camino. Aunque debo resaltar lo ordenado que son para manejar ene Escocia, lo que facilita la conducción para un conductor nuevo en estas latitudes.   


Durante el trayecto a St. Andrews vimos el clásico paisaje de las lowlands (tierras bajas), que uno espera de ver en Escocia. Este paisaje campestre de suaves lomas, cubiertos principalmente con pasturas y ovejas. Nos remonta a un mundo afable y tranquilo que relaja la vista y nos hace olvidar del ajetreo de la ciudad de Edinburgh.
Una vez llegando a St. Andrews nos percatamos que después de las 6pm, los estacionamientos son libres de pago. Por lo que decidimos recorrer la ciudad a pie.
Caminamos en dirección al borde costero y en un principio una ciudad que parecía grande, resulto ser más pequeña y acogedora de lo que pensábamos. Era interesante y hermoso como cada casa está bien construida y muchas casa parecía pequeños castillos, lo que demuestra per se la historia de todo un pueblo.


La ciudad la cruzamos en breves 20 minutos desde la Universidad de St. Andrews llegando a las ruinas de la antigua iglesia de St. Andrews.



Esta iglesia que mira hacia la ciudad por un lado y por el otro hacia el mar del norte (frente a Dinamarca).



Acabándose la luz natural, pasamos a un clásico hotel  de la ciudad a la hora del té. Un hotel que si bien no era lujoso sino más bien algo antiguo, nos permitió disfrutar de comodidades ya olvidadas. Así como también de programar lo que haríamos al siguiente día y como afrontaríamos los retos del mañana.

martes, 13 de septiembre de 2016

Escocia. Día 1, Edinburgh

Llegamos a Edinburgh (Edimburgo) en la noche del 15 de agosto.  Nuestro vuelo proveniente de Paris salía tarde y producto del cambio de hora ganamos una hora (respecto a Paris) lo que fue una sorpresa para nosotros.

A nuestra llegada al aeropuerto recogimos el auto que arrendamos por internet; y gracias a la brillante idea de Vanessa solicitamos un GPS.  El cual fue fundamental tanto para moverse por Escocia, así como para encontrar servicios y atractivos durante el trayecto (ej: Castillos, B&B, Iglesias, etc.)
La primera noche nos quedamos en la periferia de la ciudad. Queríamos evitar complejidades el primer día, pues traíamos mucho cansancio acumulado. Ese día veníamos viajando desde Turín y luego fuimos a Paris; y desde ahí a Edinburgh.

Sobre el manejar como los ingleses sin duda era algo nuevo para mí, sin embargo resulto ser más fácil de lo que esperaba. El cambio y los pedales del auto seguían iguales y lo único que cambiaba era la ubicación del volante en el auto (al lado derecho).  Quizás lo más difícil era aceptar el circular por la izquierda, teniendo la sensación de que iríamos a colisionar de frente con el otro vehículo. El tratar de interiorizar esto era lo más complicado de asumir.


El 16 de agosto visitamos el centro de Edinburgh, buscar estacionamiento fue una odisea. Finalmente encontramos un estacionamiento cerca del Castillo de Edinburgh, que nos costó
 £
17 (como 15.000 CLP) por cuatro horas.

Tuvimos ese tiempo para visitar el castillo de Edinburgh, donde sus imponentes muros y su ubicación impresionan a los turistas y viajeros. Los bordes de los muros así como los techos del castillo, nos elevan a otro mundo; a un mundo del pasado en donde están vigentes los caballeros, los títulos, las princesas y la nobleza por nombrar algunos. Son estos muros silenciosos y vivos testigos del sangriento pasado, lleno de batallas y derramamiento de sangre que se acumulan durante siglos.  Al cruzar los pórticos del castillo, nos trasladamos a tiempos en donde el mundo se regía por otras leyes.
El sin fin de detalles que alberga el castillo de Edinburgh, demuestra la laboriosa construcción y proceso por el cual pasó. Desde tiempos en donde el castillo era la unidad fundamental de la organización de la ciudad, así como punto neurálgico en la toma de decisiones históricas.  Además queda latente como los reyes querían demostrar su poder y clase haciendo adornar las distintas recamaras y salones dentro del castillo, en donde aun reposan las joyas de la corona escocesa.


Al estar aquí, sin duda me trae recuerdos de aquellos cuentos clásicos medievales. Tiempos en donde príncipes y nobles caballeros eran protagonistas de la historia. Casi podría pensar por un minuto que salgo del mundo real y haber entrado en un libro de cuentos.


Estuvimos cerca de dos horas visitando las distintas secciones del castillo, un tiempo breve para cuan magna estructura.