miércoles, 14 de septiembre de 2016

Escocia, Día 1 . Segunda parte. St. Andrews

Salimos desde Edinburgh a eso de la 16:00hrs, El día era perfecto para comenzar nuestro viaje soñado por Vanessa y si bien fui un poco escéptico de las bondades de Escocia en un principio, diría que también era soñado inconscientemente para mí.  

Aquella sensación de comenzar un viaje  a lo desconocido es ambivalente. Por un lado está la emoción de no saber que esperar y al mismo tiempo la incertidumbre de lo que vendrá.

Tomamos con toda esta adrenalina el auto y conducimos fuera del centro de Edinburgh para comprar en un supermercado algo para comer durante el camino. Es digno de destacar la diferencia de tamaño entre los supermercados en Chile y Escocia. Siendo mucho más pequeños en Escocia,  aun que no encontrando tanta gente comprando en ellos, ni extensas filas antes de pagar en caja. Lo que hacía esto un trámite mucho más agradable que en Chile.


Manejamos por la ruta A90 cruzando el gigantesco puente de Forth Road Bridged y enseguida tomamos dirección a St. Andrews por la ruta M90. Cruzando el puente con nerviosismo por ser los primeros kilómetros en autopistas,  nos encontramos con un tráfico lento y a minutos detenido, producto de arreglos en los camino. Aunque debo resaltar lo ordenado que son para manejar ene Escocia, lo que facilita la conducción para un conductor nuevo en estas latitudes.   


Durante el trayecto a St. Andrews vimos el clásico paisaje de las lowlands (tierras bajas), que uno espera de ver en Escocia. Este paisaje campestre de suaves lomas, cubiertos principalmente con pasturas y ovejas. Nos remonta a un mundo afable y tranquilo que relaja la vista y nos hace olvidar del ajetreo de la ciudad de Edinburgh.
Una vez llegando a St. Andrews nos percatamos que después de las 6pm, los estacionamientos son libres de pago. Por lo que decidimos recorrer la ciudad a pie.
Caminamos en dirección al borde costero y en un principio una ciudad que parecía grande, resulto ser más pequeña y acogedora de lo que pensábamos. Era interesante y hermoso como cada casa está bien construida y muchas casa parecía pequeños castillos, lo que demuestra per se la historia de todo un pueblo.


La ciudad la cruzamos en breves 20 minutos desde la Universidad de St. Andrews llegando a las ruinas de la antigua iglesia de St. Andrews.



Esta iglesia que mira hacia la ciudad por un lado y por el otro hacia el mar del norte (frente a Dinamarca).



Acabándose la luz natural, pasamos a un clásico hotel  de la ciudad a la hora del té. Un hotel que si bien no era lujoso sino más bien algo antiguo, nos permitió disfrutar de comodidades ya olvidadas. Así como también de programar lo que haríamos al siguiente día y como afrontaríamos los retos del mañana.

martes, 13 de septiembre de 2016

Escocia. Día 1, Edinburgh

Llegamos a Edinburgh (Edimburgo) en la noche del 15 de agosto.  Nuestro vuelo proveniente de Paris salía tarde y producto del cambio de hora ganamos una hora (respecto a Paris) lo que fue una sorpresa para nosotros.

A nuestra llegada al aeropuerto recogimos el auto que arrendamos por internet; y gracias a la brillante idea de Vanessa solicitamos un GPS.  El cual fue fundamental tanto para moverse por Escocia, así como para encontrar servicios y atractivos durante el trayecto (ej: Castillos, B&B, Iglesias, etc.)
La primera noche nos quedamos en la periferia de la ciudad. Queríamos evitar complejidades el primer día, pues traíamos mucho cansancio acumulado. Ese día veníamos viajando desde Turín y luego fuimos a Paris; y desde ahí a Edinburgh.

Sobre el manejar como los ingleses sin duda era algo nuevo para mí, sin embargo resulto ser más fácil de lo que esperaba. El cambio y los pedales del auto seguían iguales y lo único que cambiaba era la ubicación del volante en el auto (al lado derecho).  Quizás lo más difícil era aceptar el circular por la izquierda, teniendo la sensación de que iríamos a colisionar de frente con el otro vehículo. El tratar de interiorizar esto era lo más complicado de asumir.


El 16 de agosto visitamos el centro de Edinburgh, buscar estacionamiento fue una odisea. Finalmente encontramos un estacionamiento cerca del Castillo de Edinburgh, que nos costó
 £
17 (como 15.000 CLP) por cuatro horas.

Tuvimos ese tiempo para visitar el castillo de Edinburgh, donde sus imponentes muros y su ubicación impresionan a los turistas y viajeros. Los bordes de los muros así como los techos del castillo, nos elevan a otro mundo; a un mundo del pasado en donde están vigentes los caballeros, los títulos, las princesas y la nobleza por nombrar algunos. Son estos muros silenciosos y vivos testigos del sangriento pasado, lleno de batallas y derramamiento de sangre que se acumulan durante siglos.  Al cruzar los pórticos del castillo, nos trasladamos a tiempos en donde el mundo se regía por otras leyes.
El sin fin de detalles que alberga el castillo de Edinburgh, demuestra la laboriosa construcción y proceso por el cual pasó. Desde tiempos en donde el castillo era la unidad fundamental de la organización de la ciudad, así como punto neurálgico en la toma de decisiones históricas.  Además queda latente como los reyes querían demostrar su poder y clase haciendo adornar las distintas recamaras y salones dentro del castillo, en donde aun reposan las joyas de la corona escocesa.


Al estar aquí, sin duda me trae recuerdos de aquellos cuentos clásicos medievales. Tiempos en donde príncipes y nobles caballeros eran protagonistas de la historia. Casi podría pensar por un minuto que salgo del mundo real y haber entrado en un libro de cuentos.


Estuvimos cerca de dos horas visitando las distintas secciones del castillo, un tiempo breve para cuan magna estructura.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Cerro Puntiagudo

Tratando de aprovechar las fiestas Patrias, Pablo Olavarria sugirió realizar el ascenso del cerro Puntiagudo. Esta montaña antes ignorada por nosotros durante nuestro intento al cerro Panamericano el año pasado, paso a ser el centro de interés de nuestra salida en esta oportunidad.
Sin duda las condiciones del clima son cambiantes y las primaveras nunca son todas iguales. Bajo este precepto es que ayudado por imágenes a los días previos del Volcan San José, juzgue que era probable que este año hubiese mas nieve de lo normal. Esto me insto a coger los esquíes esta vez y tratar de ascender el cerro con estos. Decisión acertada en esta oportunidad, ya que  no solo fueron útiles, si no que se volvió un objetivo en si mismo.


Una vez adentrándonos en el valle, la nieve que encontrábamos estaba virgen, no había ninguna pisada ante nosotros que diera señal de algún otro grupo adelante nuestro.


Nos sentíamos pioneros en un terreno casi mágico, donde la realidad parece no tener parangón.


Tratando de llegar lo mas lejos, decidimos caminar hasta las 6:30 PM, alcanzando a remontar un poco la ladera por donde se llega al campamento base. Sin embargo por como se encontraba el terreno tuvimos que realizar una plataforma en la pendiente de nieve para ubicar nuestra tienda.


A la mañana siguiente, ya sabiendo que la cumbre estaba muy lejos de nuestro alcance, anime a Pablo a subir lo mas alto para ver que escondía la montaña mas arriba.
Subimos una primera parte con crampones por un nevero empinado.


Luego se sucedieron unas lomas nevados, que a ratos presentaban pendientes impresionantes.
La nieve estaba en sectores dura y consistente y también encontramos nieve mas fresca la que se endurecía solo en la superficie, dando el parecer de una nieve acartonada. La cual no es de las mejores para subir.


Subimos entre las 7AM y las 10:30 AM, un tramo a pie y un resto con pieles de foca. Después de lo cual baje y me reuní con Pablo, quien venia mas abajo solo subiendo con crampones.


El descenso del cerro hasta su base fue rápido y sin inconvenientes, sin embrago el caminar hasta el Cabrerio fue una especie de tortura placentera. Pues estábamos contesto de volver y caminar entre tan hermoso paisaje, pero cada paso era un duro recordatorio del esfuerzo y entusiasmo derrochados del día anterior.

Datos de la salida:
Temperatura máxima: 15ºC
Temperatura mínima -5ºC
Vientos casi nada
Tiempo desde el Cabrerio al Campamento 5:30h ida y 5h de vuelta